Altas temperaturas ¿cómo pueden afectar a tu salud?

Primeros auxilios por calor excesivo

El aumento de las temperaturas conlleva una mayor sudoración con la consiguiente pérdida de agua y sales minerales que, de no reponerse, puede dar lugar a algunos de los siguientes síntomas:

Calambres: los calambres musculares en piernas, abdomen o brazos, pueden producirse, sobre todo, si se suda mucho durante una actividad física intensa.

¿Qué se debe hacer?
 Parar toda actividad y descansar en un sitio fresco.
Beber jugos ligeros y bebidas deportivas diluidas en agua.
Consultar a su medico si los calambres duran mas de una hora.

Agotamiento por calor

Puede aparecer después de varios días de calor. La sudoración excesiva reduce los fluidos corporales y la restauración de sales. Los principales síntomas son: debilidad, fatiga, mareos, nauseas, desmayo…

¿Qué se debe hacer?
Descansar en un lugar fresco.
Beber jugos o bebidas deportivas diluidas en agua.
Consultar a su medico si los síntomas empeoran o duran mas de una hora.

Golpe de calor

Es un problema muy grave: el cuerpo es incapaz de controlar la temperatura, que se va incrementando rápidamente. Los síntomas principales son: piel enrojecida, caliente y seca, pulso rápido, dolor intenso de cabeza, confusión y perdida del conocimiento.

¿Qué se debe hacer?
Llamar a urgencias.
Mientras espera, enfriar el cuerpo, permanecer en una habitación oscura, poner paños de agua fría sobre el cuerpo o darse un baño o ducha fría. Sin ayuda médica urgente un golpe de calor puede ser fatal.




Protégete del aumento de las temperaturas

El aumento de las temperaturas puede afectar a la salud de la población, produciendo efectos no deseables: deshidratación, calambres, agotamiento, y golpes de calor que pueden causar incluso la muerte.

No obstante se puede prevenir la aparición de estos problemas, siguiendo unas sencillas recomendaciones.

Bebe frecuentemente agua o líquidos sin esperar a tener sed, salvo si hay contraindicación medica.

Evita las bebidas alcohólicas, las muy azucaradas, el te y el café.

Haz comidas ligeras que te ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, jugos…)

En el exterior protégete del sol: busca la sombra, cúbrete la cabeza, usa ropa ligera y de colores claros y un calzado fresco, cómodo y que transpire.

Cuida tu piel con protectores solares adecuados y utiliza lentes con filtro ultravioleta.

Refrescarse ante las altas temperaturas

El sombrero de ala ancha es una buena alternativa en caso de alergias o de no disponer de protectores solares.

Reduce las actividades físicas intensas al aire libre durante las horas mas calurosas aun así extrema las precauciones.

En casa, baja las persianas o mantén las cortinas sin descorrer cuando el sol incida directamente sobre las ventanas y no las abras cuando la temperatura exterior sea alta.

Refresca el ambiente con ventiladores y sistemas de refrigeración, siempre con un uso racional de los mismos.

Algunos grupos de población son más sensibles a las altas temperaturas y requieren un mayor seguimiento de las medidas de protección:

Niños menores de 4 años:
Cuida de que beban mucho líquido, refréscales con frecuencia  y vísteles con ropas claras y ligeras. No los dejes nunca solos en vehículos al sol.

Ancianos, sobre todo los que viven solos o son dependientes:
Pueden tener dificultades en adoptar medidas protectoras, por lo que deberían ser visitados, al menos, una vez por día, por un miembro de la familia, amigo, vecino y en algun caso será necesario solicitar la colaboración de los servicios sociales.

Personas con enfermedades crónicas o que toman medicación:      Es importante que sigan con su medicación habitual, no se automediquen y que consulten a su medico  sobre las medidas complementarias a adoptar en su caso.

Personas que realizan esfuerzos físicos en el exterior (tanto trabajo como deporte):
Deberían reducir la intensidad de su actividad en las horas mas calurosas, beber líquidos frecuentemente y protegerse del sol directo sobre el cuerpo y cabeza.

 




Caminar para adelgazar

 Simplemente caminar no adelgaza, pero si ayuda a controlar el peso, ya que con su práctica aumenta el catabolismo (destrucción) de las células de grasa, lo que permite disminuir el porcentaje de grasa corporal.

 Actúa como supresor moderado del apetito, facilita la digestión y la eliminación. En casos de estreñimiento, el movimiento del cuerpo, facilita la expulsión de las heces.

 Una caminata diaria a buen ritmo y seguir una dieta es la mejor combinación para reducir y mantener el peso, esta claro que la única receta mágica para adelgazar es gastar mas calorías de las que se consumen. Por ello caminar es, por su sencillez, una buena forma  quemar calorías.

Caminar para adelgazar

Como decíamos anteriormente, muchas personas se matriculan en gimnasios pero no son capaces de acudir a ellos con regularidad. Andar todos los días es más sencillo y fácil, requiere menos esfuerzo y se obtienen muy buenos resultados en poco tiempo, ya que, quema tanta grasa como nadar o correr.

Caminar entre el 60% y el 70% de tu capacidad, es decir a buen ritmo, quema unas 400 calorías a  la hora, su practica cotidiana provocara el aumento del ritmo metabólico y por lo tanto el gasto de calorías.

Caminar 45 minutos, cuatros veces por semana, quema más de 7 kilos de grasa al año, por supuesto si se acompaña de una dieta equilibrada.