El 19 de diciembre de 1994 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 17 de junio Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Ese mismo año, en ese día, se había aprobado la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación en los países afectados por sequía grave.
La desertificación es un problema de gran envergadura, de dimensiones humanas y ambientales. La degradación ambiental y la disminución de los recursos naturales que genera, provocan hambruna y pobreza en todo el planeta. Luchar contra la desertificación es contribuir a la erradicación de la pobreza. Todos podemos hacer algo para combatir este problema. Algunas acciones concretas son:
- Restaurar y fertilizar la tierra.
- Construir un jardín o huerta. Plantar un árbol
- Crear áreas verdes comunitarias
- Combatir los efectos del viento
- Evitar el pastoreo de ganado en áreas cultivadas.
- Evitar la tala de árboles.
- Desarrollar prácticas agrícolas sostenibles

Para luchar contra la desertificación se requiere una acción coherente y coordinada que articule el saber, los medios y los conocimientos prácticos de todos. Bajo este esquema los gobiernos de todo el globo han creado la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación. Este esfuerzo incluye compromisos nacionales específicos para una acción concreta a escala local que combata la desertificación con la mayor fuerza y energía posibles.
Extraído de la guía educativa de la UNESCO “Aprendamos a luchar contra la desertificación”
Lo que embellece al desierto, es que esconde un pozo en alguna parte…»
El principito, Antoine de Saint-Exupéry

