No vamos a negar que disfrutar de un buen programa de televisión es placentero, pero pasar horas y horas frente a la pantalla del televisor o del computador pasará la cuenta a nuestra salud, más temprano que tarde.
La publicidad nos ha convencido que hacer deporte requiere una implementación muy cara o una inscripción en el gimnasio de moda. Muchos caen en la tentación de comprar y tal vez usar, un par de veces, máquinas que nos ayudaran a fortalecer todo el cuerpo y dejarnos como modelos de pasarela con solo cinco minutos al día. Las mismas prontamente quedan en el olvido, sin uso y estorbando en algún rincón de la casa.
A muchas personas no les gusta hacer ejercicio físico. Lo ven como una carga pesada: se aburren están cansados, se quedan dormidos, hace frío o calor, hay un programa en la tele, etc.
Es difícil conseguir que personas no acostumbradas a moverse tomen conciencia sobre la necesidad que para ellos mismos tiene realizar alguna actividad física.
Cualquier excusa para no moverse es valida. El sofá ejerce una fuerza seductora casi irresistible. Hay que encontrar el lado positivo y divertido para moverse.
Un par de zapatillas apropiadas y ropa cómoda es lo necesario para contribuir a mejorar nuestra salud física y mental.
Caminar es la actividad más rentable para nuestro bolsillo y nuestra salud.
La caminata diaria debe ser un motivo de alegría y no una obligación generadora de estrés y malestar, lo más difícil es empezar y mantener una determinación férrea para continuar hasta que se vean los resultados.

La práctica cotidiana no tardara mucho en ofrecer resultados positivos que servirán de incentivo y ayudaran a no sucumbir a las excusas que pone nuestra mente.
Salir a caminar en condiciones meteorológicas adversas, lejos de ser contra producente (siempre que se vaya con un equipo adecuado), resulta muy reconfortante y ayuda a elevar la autoestima.
Deje esta lectura y salga a estirar las piernas. ¿Qué espera?

